Descenso Internacional del Sella Documento Histórico

Descenso Internacional del Sella Documento Histórico

El Descenso Internacional del Sella se celebra el primer sábado de agosto posterior al día 2 de dicho mes entre Arriondas y Ribadesella, con un recorrido de 20 km a lo largo del río Sella.

El jueves, se participa en el tradicional Izado de Banderas Autonómicas, que se realiza en el prado de San Juan, registrando una gran afluencia de público, que puede disfrutar de los bailes de los grupos folclóricos riosellanos; tras finalizar el izado, se invita a un “pincheo” a todos los asistentes; por la noche, la plaza Nueva acoge una gran verbena. El viernes, hay una fenomenal verbena en la plaza Nueva. El sábado, se produce el largamente esperado Descenso Internacional, en activo desde 1930; por la noche, multitudinaria verbena.

Dionisio de la Huerta

En 1929, Dionisio de la Huerta, el Dr. Benigno Morán y Manés Fernández realizaron una excursión por el río Piloña desde Coya hasta Infiesto recorriendo cinco kilómetros y empleando dos horas y media. Esta excursión de unos amigos fue el germen del actual Descenso del Sella y de la Fiesta de las Piraguas.

Los dos años siguientes se celebraron lo que más tarde serían las dos primeras ediciones de esta prueba en las que Dionisio de la Huerta, Manés Fernández y Alfonso Argüelles realizaron el descenso desde Coya hasta Arriondas en 1930 y hasta Ribadesella en 1931.

Al año siguiente, 1932, se fijaron la salida y meta definitivas en Arriondas y Ribadesella y se realizó la primera edición de carácter competitivo con trece palistas provenientes de Oviedo, Gijón, Infiesto y Ribadesella y teniendo el carácter de Descenso Provincial. En 1935 llegarían las primeras inscripciones de palistas no asturianos en el Descenso Nacional del Sella.

La Guerra Civil Española supuso un paréntesis entre 1936 y 1943 para la prueba, pero en 1951 se inscribirían ya los primeros participantes europeos en el ya Descenso Internacional provenientes de Italia y Portugal.
El descenso y la fiesta crecieron en los años cuarenta y cincuenta y llegaron a su plenitud ya en los sesenta, con un alto nivel deportivo internacional y con un aparato folclórico singular. En esos años quedó fijada la liturgia de la fiesta, el desfile, los coriquinos, la salida en verso, don Pelayo, la cohorte de Tritones y la vestimenta de chaleco, montera y collar de papel, así como la romería en los Campos de Ova y la verbena repartida por los rincones de la villa.

Rio Sella

La espectacularidad la pone el magnífico marco geográfico donde se desarrolla, el río Sella, la ría, los Campos de Ova y la villa de Ribadesella. Las gráciles piraguas bajando el río y la muchedumbre siguiéndolas por tren y carretera forman un espectáculo verdaderamente cautivador, un torbellino de sonidos y colores en movimiento.

Es el momento culminante, el más esperado por el público es la Salida junto con la llegada. El ambiente se electriza de forma instantánea bajo el estruendo de mil piraguas lanzándose juntas al río. El fragor y la tensión se apoderan de los que quieren navegar y de quienes los contemplan, queriéndolo ver todo a la vez. Los golpes de las paladas ansiosas, el batir de la espuma, el rodar de los cantos y el griterío infernal que se eleva sobre el valle apenas dejan escuchar los últimos versos del pregón: «Pero corramos al tren, vamos a la caravana, todos a Ribadesella, para presenciar quién gana».

 

La letra para quien la quiera copiar es asi:

Guarde el público silencio(bis)
y escuche nuestra palabra (bis)
De orden de Don Pelayo
después de medir las aguas,
presidiendo el dios Neptuno
los actos de esta olimpiada,
con las novias, los tritones,
el cañón, los centauros y Pialla,
nuevamente se autoriza, en Arriondas la salida,
y la meta Riosellana.
Y cuando demos los vivas
que el reglamento nos manda,
contesten todos a coro,
enronquezcan las gargantas,
que es fiesta de toda Asturias
la fiesta de las piraguas.
Mas si alguno tiene cerca,
una chavalina guapa,
que no la pierda de vista
ni deje de vigilarla;
y, si de veras le gusta,
comience ya a enamorarla,
porque es tradición que en Llovio,
al final de esta jornada,
cuando de las siete en punto
resuenen las campanadas,
a las mozas que lo quieran y se dejen,
Don Pelayo da permiso
para poder abrazarlas.
Y si luego, andando el tiempo,
vamos al cura y nos casa,
con los neños que tengamos
vendremos a las Piraguas
con los collares de flores
y las monteras terciadas,
que no hay fiesta más alegre,
ni más movida y galana,
ni con más bello paisaje,
ni esencia más asturiana.
Cantadlo con toda el alma,
que resuene en todo el valle,
¡Asturias Patria Querida!
el himno de las Piraguas.

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